
En el estadio Banorte de la Ciudad de México, las Águilas del América se levantaron de una desventaja que les hubiera obligado a ganar por tres goles el segundo juego de la eliminatoria.
«Estoy feliz. El 3-1 fue un golpe duro y muy pocos equipos consiguen recuperarse ya dentro del segundo tiempo», dijo el brasileño André Jardine, entrenador del América.
«Dimos una demostración de fuerza, de no rendirse nunca y de creer en nosotros. Fuimos al frente y por muy poco no conseguimos dar la vuelta», añadió.
Diezmada por lesiones, llamados a selección mexicana, cargas de trabajo y bajas de juego, la escuadra americanista armó una alineación con cinco jugadores suplentes.
Incluso, Jardine dejó en la banca a los mediocampistas brasileños Raphael Veiga y Vinicius Lima.
En el transcurso del partido, el América perdió al lateral izquierdo colombiano Cristian Borja por una lesión de rodilla en el primer tiempo, y al central uruguayo Sebastián Cáceres por conmoción en la segunda mitad.
Dirigidos por el mexicano Efraín Juárez, los felinos universitarios perdieron una ventaja de dos goles, pero extendieron a nueve su racha de partidos sin derrota.
«¡Fue espectacular! Estoy feliz, emocionado y orgulloso. Hoy solo hubo un equipo y fueron los Pumas, aun con el 3-3. Ahora vamos a casa con nuestra gente y pasará lo que tenga que pasar», comentó Juárez.
